{"id":2725,"date":"2026-10-25T16:00:00","date_gmt":"2026-10-25T16:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thespecialteeth.com\/es\/?p=2725"},"modified":"2026-10-19T02:21:38","modified_gmt":"2026-10-19T02:21:38","slug":"erosion-dental-acidos-y-desgaste","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thespecialteeth.com\/es\/erosion-dental-acidos-y-desgaste\/","title":{"rendered":"Erosi\u00f3n dental: c\u00f3mo los \u00e1cidos desgastan tus dientes sin que lo notes"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>La erosi\u00f3n dental es la p\u00e9rdida de esmalte y dentina causada por \u00e1cidos que no provienen de bacterias, sino de lo que comemos y bebemos o del propio est\u00f3mago. A diferencia de la caries, no forma agujeros, sino que va desgastando las superficies de manera lenta y silenciosa.<\/strong> Cuando se nota, a menudo ya hay una p\u00e9rdida considerable. La buena noticia es que, detectada a tiempo, se puede frenar con cambios sencillos.<\/p>\n<p><em>Imagina esta escena hipot\u00e9tica:<\/em> Ricardo tiene 30 a\u00f1os y corre todos los d\u00edas. Bebe dos o tres bebidas deportivas durante sus entrenamientos, empieza la ma\u00f1ana con agua con lim\u00f3n y, por la tarde, se lleva una botella de agua mineral con gas que va tomando a sorbos. Nunca ha tenido caries. Un d\u00eda nota que los bordes de sus dientes de enfrente se ven casi transparentes y que le molestan con el fr\u00edo. \u201cSi no como dulces, \u00bfc\u00f3mo es posible?\u201d, se pregunta.<\/p>\n<h2>\u00bfQu\u00e9 es exactamente la erosi\u00f3n?<\/h2>\n<p>Los especialistas la describen como una condici\u00f3n multifactorial en la que intervienen procesos qu\u00edmicos y mec\u00e1nicos, y que preocupa cada vez m\u00e1s por su frecuencia en todas las edades (Lussi y Carvalho, 2014). El punto de partida es qu\u00edmico: cuando un \u00e1cido entra en contacto con el diente, disuelve parte de los minerales de la superficie del esmalte y la deja reblandecida. Qu\u00e9 tan agresivo es ese \u00e1cido depende no solo de su pH, sino tambi\u00e9n de su capacidad para mantener la acidez y de su contenido de calcio y fosfato (Lussi et al., 2011).<\/p>\n<p>Esa superficie reblandecida es m\u00e1s vulnerable al desgaste mec\u00e1nico. La erosi\u00f3n interact\u00faa con la abrasi\u00f3n, como la del cepillado, y con la atrici\u00f3n, que es el desgaste por el contacto entre dientes; juntas pueden acelerar la p\u00e9rdida de tejido (Shellis y Addy, 2014). Por eso se habla de \u201cdesgaste dental erosivo\u201d.<\/p>\n<h2>\u00bfQu\u00e9 tan frecuente es?<\/h2>\n<p>M\u00e1s de lo que parece. Una revisi\u00f3n sobre su prevalencia mundial encontr\u00f3 que afecta a una proporci\u00f3n importante de ni\u00f1os, adolescentes y adultos, y que es mayor en ciertos grupos de riesgo (Schlueter y Luka, 2018). En un estudio con adultos j\u00f3venes de varios pa\u00edses europeos, casi un tercio presentaba desgaste dental, y este se asoci\u00f3 con el consumo de jugos de fruta y refrescos, con la acidez estomacal o el reflujo y con el v\u00f3mito frecuente (Bartlett et al., 2013). Las revisiones sobre su distribuci\u00f3n se\u00f1alan que la erosi\u00f3n ha ido en aumento y que su patr\u00f3n en la boca puede orientar hacia su causa (Jaeggi y Lussi, 2006).<\/p>\n<h2>Las fuentes de \u00e1cido<\/h2>\n<h3>\u00c1cidos de la dieta<\/h3>\n<p>Refrescos, bebidas deportivas y energ\u00e9ticas, jugos de fruta, c\u00edtricos, vinagres, algunos vinos y t\u00e9s frutales pueden ser erosivos. Pero no se trata solo de qu\u00e9 se consume, sino de c\u00f3mo. Beber a sorbos durante horas, mantener la bebida en la boca, enjuagarse con ella o consumir \u00e1cidos entre comidas aumenta el riesgo, porque prolonga el contacto del \u00e1cido con el diente (O&#8217;Toole y Mullan, 2018). Ese es justamente el caso de Ricardo: varias bebidas \u00e1cidas repartidas a lo largo del d\u00eda.<\/p>\n<h3>\u00c1cidos del est\u00f3mago<\/h3>\n<p>El \u00e1cido g\u00e1strico es muy erosivo. Una revisi\u00f3n sistem\u00e1tica encontr\u00f3 una asociaci\u00f3n clara entre la enfermedad por reflujo gastroesof\u00e1gico y las lesiones de erosi\u00f3n dental (Pace et al., 2008). Otra revisi\u00f3n con metaan\u00e1lisis encontr\u00f3 que los trastornos de la conducta alimentaria se asocian con un riesgo mayor de erosi\u00f3n, sobre todo cuando hay v\u00f3mitos (Hermont et al., 2014). En estos casos, la boca puede ser una de las primeras se\u00f1ales de un problema de salud que merece atenci\u00f3n m\u00e9dica y apoyo profesional.<\/p>\n<h2>Se\u00f1ales que pueden delatarla<\/h2>\n<ul>\n<li>Bordes de los dientes frontales que se ven transl\u00facidos o m\u00e1s delgados.<\/li>\n<li>Superficies lisas, brillantes o con peque\u00f1as depresiones redondeadas.<\/li>\n<li>Dientes que se ven m\u00e1s amarillos, porque el esmalte adelgaza y transparenta la dentina.<\/li>\n<li>Restauraciones que parecen \u201csobresalir\u201d porque el diente alrededor se desgast\u00f3.<\/li>\n<li>Sensibilidad al fr\u00edo, al calor o a lo dulce.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Para evaluarla de forma sistem\u00e1tica, los profesionales pueden usar un \u00edndice sencillo llamado BEWE, que asigna una puntuaci\u00f3n al desgaste en cada sector de la boca y ayuda a decidir qu\u00e9 medidas tomar (Bartlett et al., 2008).<\/p>\n<h2>C\u00f3mo se maneja<\/h2>\n<p>Un consenso europeo sobre diagn\u00f3stico y manejo del desgaste erosivo recomienda empezar por identificar y controlar las causas, aplicar medidas preventivas y reservar las restauraciones para cuando el desgaste es avanzado, afecta la funci\u00f3n o la est\u00e9tica, o causa sensibilidad persistente (Carvalho et al., 2015). Restaurar sin cambiar los h\u00e1bitos no detiene el problema.<\/p>\n<h3>H\u00e1bitos que protegen<\/h3>\n<ul>\n<li><strong>Reduce la frecuencia de bebidas \u00e1cidas<\/strong> y, si las tomas, hazlo en un solo momento, de preferencia con las comidas.<\/li>\n<li><strong>No las mantengas en la boca<\/strong> ni hagas buches con ellas. Un popote puede ayudar a disminuir el contacto con los dientes frontales.<\/li>\n<li><strong>Despu\u00e9s de algo \u00e1cido, enju\u00e1gate con agua<\/strong> o come algo neutro, como un trozo de queso.<\/li>\n<li><strong>Espera un rato antes de cepillarte<\/strong> y usa un cepillo suave con pasta fluorada, sin frotar con fuerza.<\/li>\n<li><strong>Prefiere agua natural<\/strong> para hidratarte en el d\u00eda y durante el ejercicio, salvo que necesites otra bebida por indicaci\u00f3n.<\/li>\n<li><strong>Si tienes reflujo, acidez frecuente o v\u00f3mitos,<\/strong> com\u00e9ntalo con tu m\u00e9dico; tratar la causa protege tambi\u00e9n tus dientes.<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Cuando ya hay desgaste<\/h3>\n<p>Si la erosi\u00f3n ha causado sensibilidad, cambios est\u00e9ticos o p\u00e9rdida de funci\u00f3n, existen opciones de restauraci\u00f3n, desde resinas adheridas que cubren las zonas desgastadas hasta restauraciones m\u00e1s extensas en casos avanzados. Lo ideal es que sean lo m\u00e1s conservadoras posible y que vayan acompa\u00f1adas de las medidas preventivas (Carvalho et al., 2015).<\/p>\n<h2>Preguntas frecuentes<\/h2>\n<p><strong>\u00bfEl agua con gas es mala para los dientes?<\/strong> El agua carbonatada es ligeramente \u00e1cida, pero suele ser mucho menos erosiva que los refrescos o las bebidas con sabor c\u00edtrico. El problema aumenta cuando lleva saborizantes \u00e1cidos o se bebe a sorbos todo el d\u00eda.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEl esmalte perdido se recupera?<\/strong> No. El esmalte no se regenera. S\u00ed se puede frenar el desgaste y proteger lo que queda.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCepillarme justo despu\u00e9s de comer fruta es malo?<\/strong> Puede aumentar el desgaste si el esmalte est\u00e1 reblandecido. Es mejor enjuagarse con agua y esperar un rato.<\/p>\n<h2>El final de la historia<\/h2>\n<p>En nuestro caso hipot\u00e9tico, Ricardo acudi\u00f3 a una valoraci\u00f3n. Le explicaron que ten\u00eda desgaste erosivo en los bordes de sus dientes frontales, favorecido por la frecuencia de bebidas \u00e1cidas. Cambi\u00f3 las bebidas deportivas por agua en los entrenamientos cortos, dej\u00f3 de beber agua mineral a sorbos durante toda la tarde y empez\u00f3 a enjuagarse con agua despu\u00e9s del jugo del desayuno. Sus dientes no recuperaron el esmalte perdido, pero en las revisiones siguientes el desgaste dej\u00f3 de avanzar y la sensibilidad disminuy\u00f3. Su historia muestra que la erosi\u00f3n no depende solo de lo que comes, sino de c\u00f3mo y cu\u00e1ndo lo haces.<\/p>\n<h2>Si quieres que lo revise un profesional<\/h2>\n<p>Conoce m\u00e1s sobre la <a href=\"https:\/\/thespecialteeth.com\/es\/dental-cleaning-and-prevention\/\">limpieza y prevenci\u00f3n en The Special Teeth<\/a>. Si vienes de Estados Unidos, nuestra <a href=\"https:\/\/thespecialteeth.com\/es\/dental-tourism-dentist-near-san-diego\/\">gu\u00eda para planear tu visita a Tijuana<\/a> te ayuda con el cruce y los traslados. Cuando quieras, puedes <a href=\"https:\/\/thespecialteeth.com\/es\/request-an-appointment\/\">solicitar una valoraci\u00f3n<\/a>.<\/p>\n<h2>Referencias<\/h2>\n<p class='apa-ref' style='padding-left:2em;text-indent:-2em'>Bartlett, D., Ganss, C., &amp; Lussi, A. (2008). Basic Erosive Wear Examination (BEWE): A new scoring system for scientific and clinical needs. <em>Clinical Oral Investigations, 12<\/em>(S1), S65\u2013S68. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1007\/s00784-007-0181-5\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1007\/s00784-007-0181-5<\/a><\/p>\n<p class='apa-ref' style='padding-left:2em;text-indent:-2em'>Bartlett, D. W., Lussi, A., West, N. X., Bouchard, P., Sanz, M., &amp; Bourgeois, D. (2013). Prevalence of tooth wear on buccal and lingual surfaces and possible risk factors in young European adults. <em>Journal of Dentistry, 41<\/em>(11), 1007\u20131013. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.jdent.2013.08.018\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.jdent.2013.08.018<\/a><\/p>\n<p class='apa-ref' style='padding-left:2em;text-indent:-2em'>Carvalho, T. S., Colon, P., Ganss, C., Huysmans, M. C., Lussi, A., Schlueter, N., Schmalz, G., Shellis, R. P., Tveit, A. B., &amp; Wiegand, A. (2015). Consensus report of the European Federation of Conservative Dentistry: Erosive tooth wear\u2014diagnosis and management. <em>Clinical Oral Investigations, 19<\/em>(7), 1557\u20131561. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1007\/s00784-015-1511-7\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1007\/s00784-015-1511-7<\/a><\/p>\n<p class='apa-ref' style='padding-left:2em;text-indent:-2em'>Hermont, A. P., Oliveira, P. A. D., Martins, C. C., Paiva, S. M., Pordeus, I. A., &amp; Auad, S. M. (2014). Tooth erosion and eating disorders: A systematic review and meta-analysis. <em>PLoS ONE, 9<\/em>(11), Article e111123. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1371\/journal.pone.0111123\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1371\/journal.pone.0111123<\/a><\/p>\n<p class='apa-ref' style='padding-left:2em;text-indent:-2em'>Jaeggi, T., &amp; Lussi, A. (2006). Prevalence, incidence and distribution of erosion. <em>Monographs in Oral Science, 20<\/em>, 44\u201365. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1159\/000093350\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1159\/000093350<\/a><\/p>\n<p class='apa-ref' style='padding-left:2em;text-indent:-2em'>Lussi, A., &amp; Carvalho, T. S. (2014). Erosive tooth wear: A multifactorial condition of growing concern and increasing knowledge. <em>Monographs in Oral Science, 25<\/em>, 1\u201315. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1159\/000360380\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1159\/000360380<\/a><\/p>\n<p class='apa-ref' style='padding-left:2em;text-indent:-2em'>Lussi, A., Schlueter, N., Rakhmatullina, E., &amp; Ganss, C. (2011). Dental erosion \u2013 an overview with emphasis on chemical and histopathological aspects. <em>Caries Research, 45<\/em>(Suppl 1), 2\u201312. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1159\/000325915\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1159\/000325915<\/a><\/p>\n<p class='apa-ref' style='padding-left:2em;text-indent:-2em'>O&#8217;Toole, S., &amp; Mullan, F. (2018). The role of the diet in tooth wear. <em>British Dental Journal, 224<\/em>(5), 379\u2013383. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1038\/sj.bdj.2018.127\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1038\/sj.bdj.2018.127<\/a><\/p>\n<p class='apa-ref' style='padding-left:2em;text-indent:-2em'>Pace, F., Pallotta, S., Tonini, M., Vakil, N., &amp; Bianchi Porro, G. (2008). Systematic review: Gastro-oesophageal reflux disease and dental lesions. <em>Alimentary Pharmacology &amp; Therapeutics, 27<\/em>(12), 1179\u20131186. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1111\/j.1365-2036.2008.03694.x\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1111\/j.1365-2036.2008.03694.x<\/a><\/p>\n<p class='apa-ref' style='padding-left:2em;text-indent:-2em'>Schlueter, N., &amp; Luka, B. (2018). Erosive tooth wear \u2013 a review on global prevalence and on its prevalence in risk groups. <em>British Dental Journal, 224<\/em>(5), 364\u2013370. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1038\/sj.bdj.2018.167\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1038\/sj.bdj.2018.167<\/a><\/p>\n<p class='apa-ref' style='padding-left:2em;text-indent:-2em'>Shellis, R. P., &amp; Addy, M. (2014). The interactions between attrition, abrasion and erosion in tooth wear. <em>Monographs in Oral Science, 25<\/em>, 32\u201345. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1159\/000359936\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1159\/000359936<\/a><\/p>\n<p style='font-size:14px;color:#4F5F69'>Imagen principal: <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/@franhotchin?utm_source=the_special_teeth&amp;utm_medium=referral\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Francesca Hotchin<\/a> \/ Unsplash. Las fotograf\u00edas son im\u00e1genes de stock ilustrativas: no muestran pacientes, casos ni resultados de The Special Teeth.<\/p>\n<p>Informaci\u00f3n educativa. La valoraci\u00f3n profesional determina el diagn\u00f3stico y las opciones apropiadas para cada persona.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bebidas deportivas, refrescos, c\u00edtricos o reflujo pueden disolver el esmalte poco a poco. 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