Periodontitis y salud general: lo que tus encías pueden decir del resto de tu cuerpo

La enfermedad de las encías no se queda en la boca. Qué se sabe de su relación con la diabetes, el corazón y otras enfermedades, y qué es asociación y qué no está demostrado.

La periodontitis es una enfermedad inflamatoria crónica de las encías y del hueso que sostiene los dientes. Durante años se consideró un problema exclusivamente bucal, pero hoy se sabe que se relaciona con otras enfermedades, en especial la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Entender esa relación, y también sus límites, ayuda a ver el cuidado de las encías como parte de la salud general.

Imagina esta escena hipotética: Carmen tiene 55 años y diabetes tipo 2 desde hace seis. Toma su medicamento, camina por las tardes y aun así su hemoglobina glucosilada no termina de bajar. En la última consulta, su médica le hace una pregunta inesperada: “¿Le sangran las encías?”. Carmen se ríe. Lleva años viendo sangre al cepillarse y nunca pensó que eso tuviera algo que ver con su azúcar.

Una enfermedad más común de lo que parece

La periodontitis grave se encuentra entre las condiciones de salud más frecuentes del mundo: se estimó que afectaba a alrededor del 11% de la población global (Kassebaum et al., 2014). En Estados Unidos, una encuesta nacional encontró que más del 40% de los adultos de 30 años o más tenía algún grado de periodontitis (Eke et al., 2018). Muchas de esas personas no lo saben, porque la enfermedad suele avanzar sin dolor.

De la boca al resto del cuerpo

En la periodontitis, la comunidad de bacterias que vive bajo la encía pierde su equilibrio. Algunas especies, como Porphyromonas gingivalis, pueden alterar la respuesta del sistema inmunitario y favorecer un ambiente inflamatorio que se perpetúa (Hajishengallis, 2015). Las encías inflamadas forman, en conjunto, una superficie de tejido ulcerado por la que bacterias y sustancias inflamatorias pueden pasar a la sangre.

Los investigadores han descrito varios mecanismos posibles que conectan la inflamación de las encías con otros órganos: el paso de bacterias al torrente sanguíneo, la liberación de mediadores inflamatorios y cambios en la forma en que responde el sistema inmunitario de todo el cuerpo (Hajishengallis y Chavakis, 2021). Estos mecanismos ayudan a explicar por qué la periodontitis aparece asociada a varias enfermedades crónicas (Genco y Sanz, 2020).

Diabetes: una calle de doble sentido

La relación con la diabetes es la mejor documentada. Un consenso internacional de especialistas en periodoncia y diabetes concluyó que la relación es bidireccional: la diabetes, sobre todo cuando no está bien controlada, aumenta el riesgo y la gravedad de la periodontitis, y la periodontitis se asocia con un peor control de la glucosa y con más complicaciones de la diabetes (Sanz et al., 2018).

Lo más interesante es lo que ocurre al tratar las encías. Una revisión Cochrane que analizó ensayos clínicos encontró que el tratamiento periodontal en personas con diabetes reduce la hemoglobina glucosilada de forma modesta pero significativa, alrededor de 0.4 puntos porcentuales a los tres o cuatro meses y unos 0.3 puntos a los seis meses, con evidencia de certeza moderada (Simpson et al., 2022). Puede parecer poco, pero es una mejora comparable a la que se busca con algunos ajustes de medicación, y se suma al tratamiento médico, no lo sustituye.

Corazón y vasos sanguíneos: asociación, no causa demostrada

Muchos estudios han encontrado que las personas con periodontitis tienen mayor riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica, como infartos o accidentes cerebrovasculares. Un consenso conjunto de sociedades europeas y estadounidenses de periodoncia concluyó que existe evidencia epidemiológica consistente de esa asociación (Tonetti et al., 2013). Un consenso más reciente, con participación de especialistas en cardiología, reafirmó la relación y propuso que médicos y dentistas colaboren en la detección de ambos problemas (Sanz et al., 2020).

Sin embargo, hay que leer esto con cuidado. La Asociación Americana del Corazón revisó la evidencia y concluyó que la asociación existe y no se explica del todo por factores comunes como el tabaco, pero que no hay pruebas suficientes para afirmar que la periodontitis cause la enfermedad cardiovascular ni que tratarla prevenga los infartos (Lockhart et al., 2012). Lo que sí se ha observado es que el tratamiento periodontal intensivo, después de una reacción inflamatoria pasajera en los primeros días, mejoró a los seis meses la función de los vasos sanguíneos en un ensayo clínico (Tonetti et al., 2007).

¿Y el cerebro?

En los últimos años ha llamado la atención un estudio que encontró enzimas de Porphyromonas gingivalis en el tejido cerebral de personas con enfermedad de Alzheimer y que, en modelos animales, observó efectos que sugieren una posible participación de esta bacteria (Dominy et al., 2019). Es una línea de investigación interesante, pero todavía preliminar: no permite afirmar que la enfermedad de las encías cause Alzheimer. Conviene desconfiar de titulares que lo presenten como un hecho.

Cómo leer esta información sin alarmarse

  • Asociación no es causalidad. Que dos enfermedades aparezcan juntas no significa que una provoque la otra. Pueden compartir causas como el tabaco, la mala alimentación o la inflamación crónica.
  • La diabetes es la relación más sólida. Tratar la periodontitis puede ayudar a mejorar el control de la glucosa (Simpson et al., 2022).
  • Cuidar las encías no sustituye otros tratamientos. Es una pieza más del cuidado general de la salud.
  • La periodontitis se puede controlar. Con tratamiento profesional y buena higiene diaria, la inflamación disminuye y la enfermedad puede estabilizarse.

Señales para pedir una valoración periodontal

  • Encías que sangran con frecuencia.
  • Mal aliento persistente.
  • Encías retraídas o dientes que parecen “más largos”.
  • Dientes que se mueven o se separan.
  • Tener diabetes, fumar o tener antecedentes familiares de pérdida dental temprana.

Preguntas frecuentes

Si tengo diabetes, ¿debo informar a mi dentista? Sí. Es un dato importante para planear el tratamiento y para valorar el riesgo periodontal. De la misma manera, conviene que tu médico sepa si tienes periodontitis.

¿Tratar mis encías baja mi riesgo de infarto? Por ahora no está demostrado. Sí se sabe que reduce la inflamación local y que mejora la salud de la boca, y algunos estudios muestran mejoras en marcadores vasculares.

¿La periodontitis tiene cura? El daño en el hueso no se recupera por completo, pero la enfermedad puede controlarse y mantenerse estable durante muchos años con tratamiento y seguimiento.

El final de la historia

En nuestro caso hipotético, Carmen acudió a una valoración periodontal. Le diagnosticaron periodontitis moderada y recibió un tratamiento de limpieza profunda, junto con instrucciones para limpiar entre sus dientes cada día. Unos meses después, sus encías ya no sangraban y, en su siguiente análisis, su hemoglobina glucosilada había bajado un poco más que en los controles anteriores. No fue una cura milagrosa, sino una pieza más que encajó en su cuidado. La historia de Carmen resume el mensaje: la boca no está separada del resto del cuerpo.

Si quieres que lo revise un profesional

Conoce más sobre la periodoncia y el cuidado de encías en The Special Teeth. Si vienes de Estados Unidos, nuestra guía para planear tu visita a Tijuana te ayuda con el cruce y los traslados. Cuando quieras, puedes solicitar una valoración.

Referencias

Dominy, S. S., Lynch, C., Ermini, F., Benedyk, M., Marczyk, A., Konradi, A., Nguyen, M., Haditsch, U., Raha, D., Griffin, C., Holsinger, L. J., Arastu-Kapur, S., Kaba, S., Lee, A., Ryder, M. I., Potempa, B., Mydel, P., Hellvard, A., Adamowicz, K., . . . Potempa, J. (2019). Porphyromonas gingivalis in Alzheimer’s disease brains: Evidence for disease causation and treatment with small-molecule inhibitors. Science Advances, 5(1), Article eaau3333. https://doi.org/10.1126/sciadv.aau3333

Eke, P. I., Thornton-Evans, G. O., Wei, L., Borgnakke, W. S., Dye, B. A., & Genco, R. J. (2018). Periodontitis in US adults: National Health and Nutrition Examination Survey 2009–2014. The Journal of the American Dental Association, 149(7), 576–588.e6. https://doi.org/10.1016/j.adaj.2018.04.023

Genco, R. J., & Sanz, M. (2020). Clinical and public health implications of periodontal and systemic diseases: An overview. Periodontology 2000, 83(1), 7–13. https://doi.org/10.1111/prd.12344

Hajishengallis, G. (2015). Periodontitis: From microbial immune subversion to systemic inflammation. Nature Reviews Immunology, 15(1), 30–44. https://doi.org/10.1038/nri3785

Hajishengallis, G., & Chavakis, T. (2021). Local and systemic mechanisms linking periodontal disease and inflammatory comorbidities. Nature Reviews Immunology, 21(7), 426–440. https://doi.org/10.1038/s41577-020-00488-6

Kassebaum, N. J., Bernabé, E., Dahiya, M., Bhandari, B., Murray, C. J. L., & Marcenes, W. (2014). Global burden of severe periodontitis in 1990–2010: A systematic review and meta-regression. Journal of Dental Research, 93(11), 1045–1053. https://doi.org/10.1177/0022034514552491

Lockhart, P. B., Bolger, A. F., Papapanou, P. N., Osinbowale, O., Trevisan, M., Levison, M. E., Taubert, K. A., Newburger, J. W., Gornik, H. L., Gewitz, M. H., Wilson, W. R., Smith, S. C., & Baddour, L. M. (2012). Periodontal disease and atherosclerotic vascular disease: Does the evidence support an independent association? A scientific statement from the American Heart Association. Circulation, 125(20), 2520–2544. https://doi.org/10.1161/cir.0b013e31825719f3

Sanz, M., Ceriello, A., Buysschaert, M., Chapple, I., Demmer, R. T., Graziani, F., Herrera, D., Jepsen, S., Lione, L., Madianos, P., Mathur, M., Montanya, E., Shapira, L., Tonetti, M., & Vegh, D. (2018). Scientific evidence on the links between periodontal diseases and diabetes: Consensus report and guidelines of the joint workshop on periodontal diseases and diabetes by the International Diabetes Federation and the European Federation of Periodontology. Journal of Clinical Periodontology, 45(2), 138–149. https://doi.org/10.1111/jcpe.12808

Sanz, M., Marco del Castillo, A., Jepsen, S., Gonzalez-Juanatey, J. R., D’Aiuto, F., Bouchard, P., Chapple, I., Dietrich, T., Gotsman, I., Graziani, F., Herrera, D., Loos, B., Madianos, P., Michel, J.-B., Perel, P., Pieske, B., Shapira, L., Shechter, M., Tonetti, M., . . . Wimmer, G. (2020). Periodontitis and cardiovascular diseases: Consensus report. Journal of Clinical Periodontology, 47(3), 268–288. https://doi.org/10.1111/jcpe.13189

Simpson, T. C., Clarkson, J. E., Worthington, H. V., MacDonald, L., Weldon, J. C., Needleman, I., Iheozor-Ejiofor, Z., Wild, S. H., Qureshi, A., Walker, A., Patel, V. A., Boyers, D., & Twigg, J. (2022). Treatment of periodontitis for glycaemic control in people with diabetes mellitus. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2022(4), Article CD004714. https://doi.org/10.1002/14651858.cd004714.pub4

Tonetti, M. S., D’Aiuto, F., Nibali, L., Donald, A., Storry, C., Parkar, M., Suvan, J., Hingorani, A. D., Vallance, P., & Deanfield, J. (2007). Treatment of periodontitis and endothelial function. New England Journal of Medicine, 356(9), 911–920. https://doi.org/10.1056/nejmoa063186

Tonetti, M. S., Van Dyke, T. E., & Working Group 1 of the Joint EFP/AAP Workshop. (2013). Periodontitis and atherosclerotic cardiovascular disease: Consensus report of the Joint EFP/AAP Workshop on Periodontitis and Systemic Diseases. Journal of Clinical Periodontology, 40(S14), S24–S29. https://doi.org/10.1111/jcpe.12089

Imagen principal: Ozkan Guner / Unsplash. Las fotografías son imágenes de stock ilustrativas: no muestran pacientes, casos ni resultados de The Special Teeth.

Información educativa. La valoración profesional determina el diagnóstico y las opciones apropiadas para cada persona.

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