Los colmillos de Drácula: cómo el vampiro consiguió su sonrisa

Bela Lugosi nunca mostró colmillos. La sonrisa del vampiro se formó entre un folletín de 1845, la novela de Stoker, una película turca y la Hammer.

En 1931, Bela Lugosi se convirtió en el Drácula más famoso del cine. Tenía capa, acento, mirada hipnótica y una manera inolvidable de decir «buenas noches». Lo que no tenía eran colmillos. En toda la película no se le ven.

Hoy parece imposible imaginar un vampiro sin esos dos caninos afilados. Pero la sonrisa que asociamos con Drácula se armó poco a poco: un folletín barato, una novela irlandesa, una película turca y un maquillista británico.

Retrato fotográfico de Bram Stoker, autor de Drácula
Bram Stoker hacia 1906. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Antes de Drácula

Los vampiros del folclor europeo, documentados desde al menos el siglo XVIII, eran sobre todo cadáveres hinchados que salían de la tumba. Los dientes no eran su rasgo principal.

El cambio llegó con la literatura popular. Entre 1845 y 1847 se publicó en Londres, por entregas semanales y baratas, Varney the Vampire, atribuido a James Malcolm Rymer y Thomas Peckett Prest. Ahí aparece una de las primeras descripciones de un vampiro que muerde con dientes afilados: Varney «atrapa su cuello con sus dientes como colmillos». También deja dos pequeñas heridas en el cuello de sus víctimas, una imagen que se volvería clásica.

La boca del conde

En 1897, el escritor irlandés Bram Stoker publicó Drácula. En el segundo capítulo, el abogado Jonathan Harker describe al conde al conocerlo: una boca «fija y de aspecto bastante cruel, con dientes blancos peculiarmente afilados», que sobresalían por encima de unos labios de un rojo notable.

Más adelante, cuando Lucy Westenra empieza a transformarse, el doctor Seward anota un detalle que cualquier dentista reconocería: los caninos parecían más largos y afilados que el resto de los dientes. Según la mayoría de los historiadores citados por Smithsonian, fue esta novela la que unió de forma definitiva a los vampiros con los colmillos.

Portada de la primera edición de Drácula de Bram Stoker, 1897
Primera edición de Drácula, 1897. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

El problema del teatro

Sin embargo, durante décadas los colmillos se quedaron en el papel. Smithsonian señala una razón práctica: en el teatro, antes de los micrófonos, los actores necesitaban hablar con claridad, y unos dientes postizos deforman la pronunciación. El Drácula de Lugosi venía precisamente de una obra de teatro.

El cine mudo sí experimentó. En Nosferatu (1922), el conde Orlok de Max Schreck tiene una dentadura que lo vuelve repulsivo, pero sus dientes largos están al frente, más parecidos a los de una rata que a los de un lobo.

El giro: los primeros colmillos llegaron desde Estambul

La primera película conocida que mostró a Drácula con colmillos no fue estadounidense ni británica. Fue Drakula İstanbul’da (Drácula en Estambul), filmada en Turquía en 1953 y dirigida por Mehmet Muhtar, con Atıf Kaptan como el conde. Se basaba en una novela turca de 1928 que era, en gran parte, una adaptación de la de Stoker.

En 1957, la película mexicana El vampiro, con Germán Robles, también presentó a un vampiro con colmillos. Pero quien los volvió universales fue la productora británica Hammer: en 1958 estrenó Drácula, con Christopher Lee. Los colmillos los diseñó el maquillista Phil Leakey. Según la propia Hammer, una versión incluía un pequeño depósito de sangre falsa que Lee debía accionar presionando la lengua contra el paladar. Leakey admitió después que, la vez que lo intentó, Lee estuvo a punto de atragantarse.

Lee interpretó al conde en varias películas más. Para finales de los años setenta, hasta las máscaras infantiles de vampiro ya traían colmillos.

Lo que se sabe y lo que sigue en discusión

Documentado:

  • Varney the Vampire (1845-1847) ya describe dientes «como colmillos» y heridas en el cuello.
  • Stoker describe en 1897 los dientes afilados del conde y los caninos alargados de Lucy.
  • Lugosi no usó colmillos en 1931; Christopher Lee sí, en 1958.

En discusión:

  • Si Drakula İstanbul’da fue realmente la primera película con colmillos: es la más antigua conocida, pero muchas películas de esa época se han perdido o están mal documentadas.
  • Cuánto influyó cada obra: la idea de los colmillos se formó por acumulación, no por un solo autor.

Los colmillos de verdad

Los dientes que el cine afiló son los caninos, y en la boca humana tienen un papel importante. Son los dientes con la raíz más larga, y al mover la mandíbula hacia los lados suelen guiar el movimiento y proteger a los demás dientes del roce. Por eso, cuando alguien aprieta o rechina los dientes, las puntas de los caninos son de las primeras en desgastarse. Lo explicamos en Bruxismo: por qué aprietas o rechinas los dientes.

Y si te preguntas cómo muerden los vampiros reales, la respuesta no está en los caninos sino en los incisivos: lo contamos en Los vampiros reales no usan sus dientes como imaginas.

Fuentes consultadas

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