Bruxismo: por qué aprietas o rechinas los dientes y qué puedes hacer

Despertar con la mandíbula cansada o escuchar que rechinas de noche puede ser bruxismo. Qué es, por qué ocurre, cuándo preocuparse y qué opciones tienen respaldo.

El bruxismo es la actividad repetida de los músculos de la mandíbula que hace apretar o rechinar los dientes, o mantener la mandíbula tensa o empujada hacia adelante. Puede ocurrir durante el sueño o estando despierto, y muchas personas no saben que lo tienen. No siempre causa problemas, pero cuando es intenso puede desgastar los dientes, fracturar restauraciones o provocar molestias en la mandíbula.

Imagina esta escena hipotética: Andrea tiene 34 años y lleva meses despertando con la mandíbula cansada y un dolor sordo en las sienes. Su pareja le cuenta que, algunas noches, escucha un ruido como de piedras frotándose. Durante el día, en la oficina, Andrea descubre que tiene los dientes apretados mientras responde correos. Nunca le había dado importancia hasta que se le despostilló el borde de un diente frontal.

¿Qué es exactamente el bruxismo?

Un grupo internacional de expertos propuso en 2013 una definición de consenso: el bruxismo es una actividad repetitiva de los músculos de la mandíbula que se caracteriza por apretar o rechinar los dientes y por mantener o empujar la mandíbula. Distinguieron dos formas según el momento del día: el bruxismo del sueño y el bruxismo en vigilia (Lobbezoo et al., 2013). En una actualización posterior, el mismo grupo propuso definiciones separadas para cada forma y planteó una idea importante: en personas por lo demás sanas, el bruxismo no debería considerarse en sí mismo un trastorno, sino un comportamiento que puede convertirse en factor de riesgo para algunos problemas (Lobbezoo et al., 2018).

¿Qué tan frecuente es?

Es bastante común. Una revisión sistemática de estudios en adultos encontró que el bruxismo en vigilia se reporta con mayor frecuencia que el del sueño, y que este último tiende a disminuir con la edad (Manfredini et al., 2013). Un estudio poblacional en los Países Bajos confirmó que ambas formas son frecuentes en la población adulta general y que muchas personas presentan las dos (Wetselaar et al., 2019). Como gran parte de estos datos se basan en lo que las personas reportan, es probable que muchos casos pasen inadvertidos.

¿Por qué ocurre?

Durante años se pensó que el bruxismo se debía a una mordida “mal acomodada”. Hoy la evidencia apunta en otra dirección. En el bruxismo del sueño, los episodios suelen aparecer asociados a microdespertares, breves activaciones del cerebro y del sistema nervioso durante el sueño, lo que indica que su origen es principalmente central y no tanto de la forma en que encajan los dientes (Lavigne et al., 2008).

Se han estudiado muchos factores relacionados: el estrés y la ansiedad, el consumo de tabaco, alcohol y cafeína, algunos medicamentos, los trastornos del sueño como la apnea y ciertos rasgos de la personalidad. Una revisión que reunió múltiples revisiones sistemáticas encontró asociaciones con varios de estos factores, aunque señaló que la calidad de la evidencia todavía es limitada (Melo et al., 2019). En el bruxismo en vigilia, la tensión emocional y la concentración intensa, como al trabajar frente a una pantalla, suelen tener un papel destacado.

Señales que pueden delatarlo

  • Despertar con la mandíbula cansada, rígida o adolorida.
  • Dolor de cabeza, sobre todo en las sienes, al despertar.
  • Ruido de rechinido durante la noche, notado por otra persona.
  • Desgaste plano o brillante en los bordes de los dientes.
  • Fracturas repetidas de dientes o restauraciones.
  • Marcas de los dientes en los bordes de la lengua o en el interior de las mejillas.
  • Notar durante el día que mantienes los dientes juntos o la mandíbula tensa.

El consenso internacional propone graduar el diagnóstico: “posible” cuando se basa solo en lo que la persona reporta, “probable” cuando además hay hallazgos en la exploración y “definitivo” cuando se confirma con registros instrumentales, como un estudio de sueño (Lobbezoo et al., 2013).

¿Tiene relación con el dolor de mandíbula?

A menudo se asocia el bruxismo con los trastornos temporomandibulares, que incluyen dolor en los músculos de la masticación o en la articulación de la mandíbula. Una revisión sistemática encontró una asociación entre ambos, sobre todo en los estudios que se basaban en el autorreporte, pero concluyó que no se ha demostrado que el bruxismo sea la causa directa de estos trastornos (Manfredini y Lobbezoo, 2010). En otras palabras, pueden aparecer juntos, pero la relación es más compleja de lo que se pensaba.

¿Qué se puede hacer?

No existe una “cura” definitiva, pero sí formas de reducir sus efectos. Los especialistas proponen un manejo que combine varias estrategias según cada caso (Manfredini et al., 2017).

Conciencia y hábitos

Para el bruxismo en vigilia, aprender a notar cuándo se aprietan los dientes es el primer paso. La posición de reposo ideal es con los labios juntos, los dientes ligeramente separados y la lengua relajada. Algunas personas usan recordatorios en el teléfono o notas en la pantalla para revisar su mandíbula a lo largo del día. Reducir la cafeína, el alcohol y el tabaco, y mejorar la higiene del sueño, también puede ayudar.

Férulas o guardas

La férula oclusal es un dispositivo rígido que se usa por la noche. Su principal beneficio es proteger los dientes del desgaste y las fracturas. Sin embargo, una revisión Cochrane concluyó que no hay evidencia suficiente para afirmar que reduzca el bruxismo del sueño en sí (Macedo et al., 2007). Una revisión más reciente sobre aparatos orales encontró resultados variables y señaló que hacen falta estudios de mejor calidad para saber qué dispositivo funciona mejor y en quién (Jokubauskas et al., 2018). Las férulas blandas de venta libre no siempre son recomendables, porque algunas personas tienden a morderlas más.

Otras opciones

La toxina botulínica se ha estudiado para reducir la actividad de los músculos de la masticación. Una revisión sistemática encontró que podría disminuir los episodios y el dolor en algunos casos, pero advirtió que la evidencia es limitada y que se necesitan más estudios antes de recomendarla de forma rutinaria (De la Torre Canales et al., 2017). Si se sospecha un trastorno del sueño, como la apnea, conviene una valoración médica, porque tratarlo puede influir en el bruxismo.

Preguntas frecuentes

¿El bruxismo es siempre malo? No necesariamente. Muchas personas tienen episodios leves sin consecuencias. Se convierte en un problema cuando causa desgaste, fracturas, dolor o afecta el descanso.

¿Ajustar la mordida quita el bruxismo? La evidencia actual no respalda desgastar o modificar los dientes como tratamiento del bruxismo, porque su origen es principalmente central.

¿Los niños también rechinan? Sí, es frecuente en la infancia y a menudo disminuye con el crecimiento. Si se acompaña de ronquidos o pausas al respirar, conviene comentarlo con el pediatra.

El final de la historia

En nuestro caso hipotético, Andrea pidió una valoración. Le explicaron que probablemente tenía bruxismo del sueño y en vigilia, y le indicaron una férula rígida para proteger sus dientes por la noche. Además, empezó a usar recordatorios para relajar la mandíbula en el trabajo y redujo el café de la tarde. Meses después, seguía rechinando algunas noches, pero el dolor matutino casi había desaparecido y sus dientes estaban protegidos. Su historia ilustra la idea central: el bruxismo no siempre se elimina, pero sí se puede manejar.

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Referencias

De la Torre Canales, G., Câmara-Souza, M. B., do Amaral, C. F., Garcia, R. C. M. R., & Manfredini, D. (2017). Is there enough evidence to use botulinum toxin injections for bruxism management? A systematic literature review. Clinical Oral Investigations, 21(3), 727–734. https://doi.org/10.1007/s00784-017-2092-4

Jokubauskas, L., Baltrušaitytė, A., & Pileičikienė, G. (2018). Oral appliances for managing sleep bruxism in adults: A systematic review from 2007 to 2017. Journal of Oral Rehabilitation, 45(1), 81–95. https://doi.org/10.1111/joor.12558

Lavigne, G. J., Khoury, S., Abe, S., Yamaguchi, T., & Raphael, K. (2008). Bruxism physiology and pathology: An overview for clinicians. Journal of Oral Rehabilitation, 35(7), 476–494. https://doi.org/10.1111/j.1365-2842.2008.01881.x

Lobbezoo, F., Ahlberg, J., Glaros, A. G., Kato, T., Koyano, K., Lavigne, G. J., de Leeuw, R., Manfredini, D., Svensson, P., & Winocur, E. (2013). Bruxism defined and graded: An international consensus. Journal of Oral Rehabilitation, 40(1), 2–4. https://doi.org/10.1111/joor.12011

Lobbezoo, F., Ahlberg, J., Raphael, K. G., Wetselaar, P., Glaros, A. G., Kato, T., Santiago, V., Winocur, E., De Laat, A., De Leeuw, R., Koyano, K., Lavigne, G. J., Svensson, P., & Manfredini, D. (2018). International consensus on the assessment of bruxism: Report of a work in progress. Journal of Oral Rehabilitation, 45(11), 837–844. https://doi.org/10.1111/joor.12663

Macedo, C. R., Silva, A. B., Machado, M. A. C., Saconato, H., & Prado, G. F. (2007). Occlusal splints for treating sleep bruxism (tooth grinding). Cochrane Database of Systematic Reviews, 2007(4), Article CD005514. https://doi.org/10.1002/14651858.cd005514.pub2

Manfredini, D., & Lobbezoo, F. (2010). Relationship between bruxism and temporomandibular disorders: A systematic review of literature from 1998 to 2008. Oral Surgery, Oral Medicine, Oral Pathology, Oral Radiology, and Endodontology, 109(6), e26–e50. https://doi.org/10.1016/j.tripleo.2010.02.013

Manfredini, D., Serra-Negra, J., Carboncini, F., & Lobbezoo, F. (2017). Current concepts of bruxism. The International Journal of Prosthodontics, 30(5), 437–438. https://doi.org/10.11607/ijp.5210

Manfredini, D., Winocur, E., Guarda-Nardini, L., Paesani, D., & Lobbezoo, F. (2013). Epidemiology of bruxism in adults: A systematic review of the literature. Journal of Orofacial Pain, 27(2), 99–110. https://doi.org/10.11607/jop.921

Melo, G., Duarte, J., Pauletto, P., Porporatti, A. L., Stuginski-Barbosa, J., Winocur, E., Flores-Mir, C., & De Luca Canto, G. (2019). Bruxism: An umbrella review of systematic reviews. Journal of Oral Rehabilitation, 46(7), 666–690. https://doi.org/10.1111/joor.12801

Wetselaar, P., Vermaire, J. H., Lobbezoo, F., & Schuller, A. A. (2019). The prevalence of awake bruxism and sleep bruxism in the Dutch adult population. Journal of Oral Rehabilitation, 46(7), 617–623. https://doi.org/10.1111/joor.12787

Imagen principal: Greg Pappas / Unsplash. Las fotografías son imágenes de stock ilustrativas: no muestran pacientes, casos ni resultados de The Special Teeth.

Información educativa. La valoración profesional determina el diagnóstico y las opciones apropiadas para cada persona.

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