Dentistas de terror: por qué el sillón dental se volvió escena de miedo

Del sacamuelas charlatán de Jan Steen al «¿Es seguro?» de Marathon Man: cómo el dentista se volvió villano y por qué, paradójicamente, fueron dentistas quienes ayudaron a crear la anestesia.

En una escena de 1960, un hombre con dolor de muelas se sienta en el sillón de un dentista. El doctor sonríe, saca las pinzas y le bloquea la salida. El paciente termina defendiéndose con un instrumento afilado. La película es The Little Shop of Horrors, de Roger Corman, y se filmó en dos días.

No era la primera vez que un dentista aparecía como amenaza, ni sería la última. Del mercado holandés del siglo XVII a los thrillers de Hollywood, el que trabaja dentro de nuestra boca ha sido una y otra vez el villano. Hay razones para eso, y una paradoja: fueron dentistas quienes ayudaron a que la cirugía dejara de doler.

Pintura de Jan Steen: un sacamuelas extrae un diente a un niño en un mercado mientras la gente observa
El sacamuelas, Jan Steen, 1651. Mauritshuis, La Haya. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

El charlatán del mercado

Antes de los consultorios, sacar una muela era un espectáculo público. En el siglo XVII, cuando los pintores holandeses empezaron a retratar la vida cotidiana, el sacamuelas se volvió un tema popular. Gerrit van Honthorst, Gerrit Dou y Jan Steen lo pintaron.

En El sacamuelas de Jan Steen, de 1651, un niño aprieta el puño mientras un hombre le sujeta el diente con unas tenazas en pleno mercado. Según el Mauritshuis, el museo que conserva la obra, el personaje es un charlatán: viste ropa pasada de moda, lleva una cadena y una medalla pomposas y exhibe un certificado falso con un gran sello. Casi todos los presentes se ríen. Solo una anciana parece preocupada.

Esas escenas reflejaban algo real. Muchos sacamuelas no tenían formación, rompían raíces o sacaban la pieza equivocada, y los pacientes lo sabían, pero no tenían alternativa. En otra obra de Steen, un cómplice aprovecha la distracción para robarle al paciente.

El dentista de moda

En el siglo XVIII, la sátira cambió de blanco. El caricaturista inglés Thomas Rowlandson se burló de los dentistas elegantes que trasplantaban dientes de personas pobres a clientes ricos. Ya no era el charlatán de feria, sino el profesional sin escrúpulos.

Caricatura de 1787: un dentista de moda extrae dientes a un niño deshollinador para colocarlos a una dama elegante
«Transplanting of Teeth», según Thomas Rowlandson, 1787. Wellcome Collection, dominio público.

Los primeros dentistas oscuros de la literatura y el cine

En 1899, el novelista estadounidense Frank Norris publicó McTeague. Su protagonista es un dentista de San Francisco sin título ni licencia. Cuando lo denuncian, pierde su consultorio, cae en la pobreza y termina matando a golpes a su esposa. En 1924, Erich von Stroheim la llevó al cine con el título Avaricia (Greed).

McTeague no es un monstruo de terror, pero es uno de los primeros dentistas protagonistas de una historia criminal. Uno de los primeros dentistas famosos del cine sonoro fue, en cambio, cómico: W. C. Fields en el cortometraje The Dentist, de 1932.

El dentista sádico de The Little Shop of Horrors llegó en 1960. En esa película, un joven Jack Nicholson interpreta a Wilbur Force, un paciente que pide que le trabajen los dientes sin anestesia porque disfruta el dolor. En el musical de 1986, Steve Martin convirtió al dentista en un personaje aún más famoso.

«¿Es seguro?»

La escena más recordada llegó en 1976 con Maratón de la muerte (Marathon Man). Laurence Olivier interpreta a Christian Szell, un médico y dentista nazi escondido en Uruguay. Para interrogar al personaje de Dustin Hoffman, acomoda con calma sus instrumentos y repite una sola pregunta: «¿Es seguro?». No hay sangre en pantalla y, aun así, se volvió una de las escenas más angustiosas del cine. Olivier fue nominado al Óscar.

En 1996, Brian Yuzna dirigió The Dentist, con Corbin Bernsen como un dentista de Los Ángeles que se vuelve asesino al descubrir la infidelidad de su esposa. La película tuvo una secuela.

¿Por qué funciona el miedo?

El cine no inventó el miedo al dentista: lo aprovechó. Una revisión sistemática publicada en 2021 estimó que alrededor del 13.8 % de los adultos tiene miedo dental y que cerca del 11.2 % tiene un miedo alto.

La escena del consultorio reúne casi todo lo que hace funcionar una historia de terror: el paciente está recostado, con la boca abierta, sin poder hablar y viendo instrumentos metálicos que no entiende. La otra persona tiene el control y está muy cerca de su cara. Durante siglos, además, ese momento sí dolía.

El giro: los dentistas que acabaron con el dolor

La paradoja es que la anestesia quirúrgica tiene raíces en la odontología. En diciembre de 1844, el dentista Horace Wells, de Hartford, asistió a una demostración de gas hilarante y al día siguiente se hizo extraer una muela bajo óxido nitroso. Su demostración pública en Boston, en 1845, fracasó.

El 16 de octubre de 1846, otro dentista, William Morton, administró éter en el Hospital General de Massachusetts durante la primera cirugía con anestesia registrada en ese hospital. Ese día suele considerarse el inicio de la anestesia moderna.

Lo que se sabe y lo que sigue en discusión

Documentado:

  • Los pintores holandeses del siglo XVII retrataron a los sacamuelas como charlatanes.
  • McTeague (1899), The Little Shop of Horrors (1960), Maratón de la muerte (1976) y The Dentist (1996) presentan dentistas criminales o amenazantes.
  • Los dentistas Horace Wells y William Morton fueron pioneros de la anestesia en la década de 1840.

En discusión:

  • Quién fue el «primer» dentista villano: depende de si se cuenta la pintura, la sátira, la novela o el cine, y de qué tan amplia sea la definición de villano.
  • Cuánto influyen estas películas en el miedo dental real. Es una idea frecuente, pero el miedo suele relacionarse más con experiencias personales previas.

Del sillón del charlatán al de hoy

El terror del consultorio funcionaba porque el paciente no sabía qué iba a pasar y no podía decir nada. Por eso hoy se le da tanta importancia a explicar cada paso, acordar señales para hacer una pausa y usar la anestesia adecuada. Si te pone nervioso una extracción, te contamos cómo se hace actualmente en La llave dental, y la historia de otro personaje literario con obsesión por los dientes está en Berenice.

Fuentes consultadas

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