
El «cuerno» del unicornio marino es un diente: la historia del narval
Europa pagó fortunas por cuernos de unicornio que en realidad eran dientes de narval. Cómo se descubrió el engaño y por qué ese diente es un órgano sensorial.
Durante siglos, en las cortes de Europa se pagaban fortunas por un objeto largo, blanco y torcido en espiral. Lo llamaban cuerno de unicornio. Se decía que detectaba venenos, que curaba la epilepsia y la peste. Según una crónica, valía diez veces su peso en oro, y la reina Isabel I de Inglaterra llegó a ofrecer una gran recompensa por uno.
No era un cuerno. Y no venía de un caballo mágico. Era un diente.

Un diente que atraviesa el labio
El narval es una ballena dentada que vive en las aguas heladas del Ártico. En los machos, casi siempre el canino superior izquierdo sigue creciendo hasta atravesar el labio y salir hacia delante, en espiral, como una lanza que puede rondar los 2.7 metros. El diente del otro lado normalmente se queda dentro del hueso. Algunas hembras también desarrollan colmillo, y en casos raros aparece un narval con dos.
Lo curioso es lo que pasa antes de nacer. Según el dentista e investigador Martin Nweeia, de la Escuela de Medicina Dental de Harvard, los embriones de narval macho forman ocho pares de dientes, pero después del nacimiento solo se desarrollan dos pares, y por lo general solo uno de esos dientes se convierte en el colmillo.

El comercio de los «unicornios»
En la Edad Media, marinos escandinavos llevaban colmillos de narval hacia el sur y los vendían, enteros o en trozos, como cuernos de unicornio. Nadie en las ciudades europeas había visto un narval. Era más fácil creer en el unicornio, que ya aparecía en libros y tapices.
El prestigio duró tanto que a finales del siglo XVII se construyó en Dinamarca un trono real cuyas columnas y patas están hechas con colmillos de narval. Se conserva en el castillo de Rosenborg, en Copenhague.
El giro: el naturalista que mostró el cráneo
En 1638, el médico y coleccionista danés Ole Worm examinó estos «cuernos» y concluyó que pertenecían a una ballena del Ártico. Para demostrarlo exhibió en su gabinete de curiosidades un cráneo completo con el colmillo todavía unido. Con el tiempo, el comercio de cuernos de unicornio perdió valor.

Un diente al revés
La biología del colmillo es tan extraña como su historia. En nuestros dientes, el esmalte duro está por fuera y protege lo que hay dentro. El colmillo del narval es casi lo contrario: un núcleo central rígido rodeado por una capa exterior más flexible, atravesada por diminutos túbulos que comunican con el agua.
En 2014, Nweeia y su equipo publicaron en The Anatomical Record que esos túbulos conectan con nervios en la pulpa del diente. En pruebas con narvales vivos, hicieron pasar agua con distinta salinidad sobre el colmillo y el ritmo cardiaco de los animales cambió. Fue la primera vez que se demostraba en un animal vivo que un diente funciona como órgano sensorial ante una condición normal de su entorno.
Lo que se sabe y lo que sigue en discusión
Documentado:
- El colmillo del narval es un diente, normalmente el canino superior izquierdo.
- Durante siglos se vendió en Europa como cuerno de unicornio.
- Ole Worm demostró su origen en 1638.
- El colmillo tiene conexiones nerviosas y responde a cambios de salinidad.
En discusión:
- Para qué lo usa el narval en su vida diaria: percepción del entorno, exhibición entre machos u otras funciones que siguen estudiándose.
La sensibilidad de un diente
El colmillo del narval ayuda a entender algo que conocen bien quienes sienten un pinchazo al tomar algo frío. Nuestra dentina también tiene túbulos microscópicos. Cuando el esmalte se desgasta o la encía se retrae, esos túbulos quedan expuestos y los cambios de temperatura llegan al nervio. Te explicamos por qué ocurre y cómo aliviarlo en Sensibilidad dental: por qué te duelen los dientes con el frío.
El narval convirtió esa sensibilidad en un sentido. Y Europa tardó siglos en darse cuenta de que su «unicornio» tenía, literalmente, nervio.
Fuentes consultadas
- Harvard Gazette (2014) — Secrets of the narwhal tusk (Nweeia et al., The Anatomical Record)
- Cleveland Museum of Art — Hunting for a unicorn horn: narwhal tusks
- Linda Hall Library — Ole Worm
- Atlas Obscura en Slate — El trono de Dinamarca y los colmillos de narval
- NOAA Fisheries — Narwhal
- Smithsonian Institution — Understanding the narwhal’s smile
