
Dientes con jade: la muela maya que podría ser una de las primeras obturaciones
Los mayas perforaban dientes vivos para incrustar jade. Un estudio de 2026 describe una muela que plantea una pregunta inesperada: ¿adorno o tratamiento?
En la colección osteológica del Museo Popol Vuh, en la Ciudad de Guatemala, se guarda una muela que llamó la atención de un grupo de odontólogos. Es un primer molar inferior. En el centro de su cara de masticar tiene una pequeña piedra verde, con forma de clavo, fijada con un cemento. La perforación está limpia y bien hecha.
En 2026, un estudio publicado en el Journal of Archaeological Science: Reports la describió como la primera incrustación conocida en la superficie de masticación de una muela maya. Y planteó una pregunta incómoda para la historia de la odontología: ¿y si aquella piedra no era un adorno, sino un tratamiento?

Sonrisas con piedras preciosas
Modificar los dientes fue una práctica extendida en Mesoamérica durante siglos. Había dos técnicas principales: limar los bordes para darles formas, y perforar la cara frontal para incrustar piedras. Las incrustaciones se hacían sobre todo con jade, aunque también con pirita, el llamado «oro de los tontos», y otros materiales.
La mayoría de los dientes decorados que conocemos son del periodo Clásico maya, entre los años 250 y 900 d. C. Aparecen en personas de distintos niveles sociales, pero son más frecuentes entre las de alto rango, y algunas llegaron a tener hasta ocho piedras en la boca. El Metropolitan Museum de Nueva York conserva, por ejemplo, dientes con incrustaciones de jadeíta procedentes de México.

Dentistas sin metal ni anestesia
Lo sorprendente es la técnica. Sin instrumentos de metal, los especialistas mayas perforaban el esmalte con taladros rudimentarios y tallaban cavidades a la medida de cada piedra. Algunas encajan con tanta precisión que, según el ortodoncista Marco Ramírez-Salomón, de la Universidad Autónoma de Yucatán, casi «hacen clic» al colocarlas.
Los investigadores calculan que menos del 4 % de las perforaciones llegó a la pulpa, la parte viva del diente. Para un trabajo hecho a mano, sobre un paciente despierto, es un margen de error muy pequeño.
Un cemento con propiedades curiosas
Las piedras se fijaban con un cemento. Análisis anteriores del mismo grupo de investigación encontraron en él fosfatos, calcio, aceites vegetales y, a veces, betún. Algunas de esas sustancias tienen propiedades antisépticas y antiinflamatorias.
Los autores observaron además que las personas con incrustaciones tenían menos caries que otros mayas del periodo Clásico sin ellas. Es una asociación, no una prueba de que el cemento las protegiera: también puede reflejar que quienes tenían incrustaciones comían mejor o tenían otro nivel de vida.
Niños con jade
En 2025, el mismo museo guatemalteco aportó otra sorpresa: tres dientes de niños de entre 8 y 10 años con incrustaciones colocadas en vida. Hasta entonces se pensaba que la práctica empezaba en la adolescencia. El único caso infantil conocido, en Pusilhá, Belice, era de un niño de 3 o 4 años con incrustaciones hechas después de su muerte. Los autores sugieren, con cautela, que podía marcar el paso a la vida adulta.
El giro: una muela que no era para lucirse
Volvamos a la muela del principio. Las incrustaciones mayas estaban casi siempre en los dientes delanteros, los que se ven al sonreír. Una piedra en el centro de una muela inferior no se luce. Por eso los autores descartan un motivo estético.
La tomografía mostró calcificaciones en la pulpa, señal de que el diente seguía vivo cuando se perforó. El borde irregular de la cavidad sugiere que pudo hacerse sobre una caries para retirar el tejido dañado y sellarla. Sería, en ese caso, algo muy parecido a una obturación.
Pero los propios investigadores lo plantean como hipótesis. No pueden demostrar que hubiera caries, y tampoco descartan una decisión personal sin fin médico. La pieza no tiene contexto arqueológico: llegó a la colección del museo sin datos de dónde se encontró.
Lo que se sabe y lo que sigue en discusión
Documentado:
- Los mayas perforaban dientes vivos e incrustaban jade y otras piedras.
- La mayoría de los casos son del periodo Clásico y de dientes delanteros.
- Hay incrustaciones hechas en vida en niños de 8 a 10 años.
- Existe al menos una muela con incrustación colocada en vida.
En discusión:
- Si esa muela fue un tratamiento contra la caries.
- Si el cemento protegía realmente contra infecciones.
- El significado social exacto de la práctica.
Del jade a los selladores
La idea de sellar un diente para protegerlo no es nueva. Hoy se hace sin perforar el esmalte sano: los selladores dentales cubren los surcos de las muelas para que no se acumulen bacterias. Y una advertencia: las «gemas dentales» modernas solo deben colocarse sin dañar el esmalte y por un profesional, nunca perforando un diente sano en casa.
Mil años después, una piedra verde en una muela sigue abriendo la misma pregunta: dónde termina el adorno y dónde empieza la medicina.
Fuentes consultadas
- Mata-Castillo, Cucina et al. (2026), Journal of Archaeological Science: Reports 72: 105731 — resumen en La Brújula Verde
- National Geographic (2026) — The ancient Maya may have had sophisticated dentists
- Euronews (2026) — Tooth with jade inlay reveals ancient Maya skill as dentists
- Ramírez-Salomón et al. (2025), Journal of Archaeological Science: Reports 67: 105353 — resumen en Archaeology Magazine
- The Metropolitan Museum of Art — dientes con incrustaciones de jadeíta
- UNAM Iztacala — Dentistas mayas (material docente)
