Recesión de encías: por qué tus dientes se ven “más largos” y cuándo considerar un injerto

Cuando la encía se retrae, la raíz queda expuesta. Qué causa la recesión, qué problemas puede traer, cómo se clasifica y qué dice la evidencia sobre los injertos.

La recesión de encías ocurre cuando el borde de la encía se desplaza hacia la raíz y deja al descubierto una parte del diente que normalmente está cubierta. Por eso muchas personas notan que sus dientes se ven “más largos”. Puede causar sensibilidad, preocupación estética y mayor riesgo de caries en la raíz, pero no siempre requiere cirugía. Lo importante es entender su causa y su evolución.

Imagina esta escena hipotética: Lorena tiene 45 años y, al sonreír frente al espejo, nota que uno de sus colmillos superiores parece más largo que el del otro lado. Al tocar la zona con la uña siente un pequeño escalón y, desde hace meses, ese diente le molesta con el agua fría. Lorena se cepilla con mucha energía porque siempre creyó que así protegía sus dientes. Ahora se pregunta si está a punto de perderlo.

¿Qué es exactamente la recesión?

Los expertos que actualizaron la clasificación internacional de las enfermedades periodontales en 2017 describen la recesión como el desplazamiento del margen de la encía hacia la raíz respecto a la unión entre el esmalte y la raíz, lo que implica pérdida de inserción y exposición de la superficie radicular (Cortellini y Bissada, 2018). Es una de las llamadas condiciones mucogingivales y el consenso de ese mismo taller propuso criterios para describirla y decidir cuándo tratarla (Jepsen et al., 2018).

Es muy común. Una revisión sobre su origen y frecuencia señaló que una gran parte de los adultos tiene al menos una zona con recesión, y que su frecuencia aumenta con la edad (Kassab y Cohen, 2003). Un estudio poblacional en una ciudad de Brasil encontró que la recesión era frecuente en adultos y que se asociaba con factores como la edad, el tabaco y la presencia de cálculo dental (Susin et al., 2004).

¿Por qué se retrae la encía?

No hay una sola causa. Suelen combinarse varios factores:

  • La anatomía de cada persona. Las encías delgadas y el hueso fino sobre la raíz son más vulnerables. En algunos dientes, como los colmillos, el hueso que cubre la raíz por fuera puede ser muy delgado o incluso faltar.
  • La posición de los dientes. Un diente desplazado hacia afuera del arco tiene menos hueso y encía protegiéndolo.
  • La enfermedad periodontal. La periodontitis destruye el soporte del diente y puede provocar retracción generalizada.
  • El cepillado traumático. Se menciona con frecuencia, aunque una revisión sistemática concluyó que la evidencia para afirmar que el cepillado causa recesión es poco concluyente (Rajapakse et al., 2007). Aun así, se recomienda una técnica suave con cepillo de cerdas suaves.
  • Otros factores. Frenillos que tiran de la encía, piercings en labio o lengua, tabaco y algunos movimientos de ortodoncia en personas con encía delgada.

¿Qué problemas puede causar?

La raíz no tiene esmalte, así que queda más expuesta al desgaste y a las caries. En personas mayores, la recesión se relaciona con un mayor riesgo de caries radicular y con sensibilidad, por lo que su manejo forma parte del cuidado bucal en el envejecimiento (Heasman et al., 2017). Además, puede preocupar por motivos estéticos, sobre todo cuando afecta los dientes visibles al sonreír.

Una pregunta común es si la recesión significa que el diente se va a caer. En la mayoría de los casos no. Muchas recesiones se mantienen estables durante años, sobre todo si se controlan los factores que las favorecen. Lo importante es vigilar si avanza.

¿Cómo se clasifica?

Para decidir el tratamiento y estimar el resultado, los especialistas usan clasificaciones. Una de las más utilizadas hoy se basa en si hay pérdida de inserción en las zonas entre los dientes. Cuando no la hay, es más probable lograr una cobertura completa de la raíz con cirugía; cuando sí la hay, las posibilidades disminuyen (Cairo et al., 2011). Esta clasificación fue adoptada en el consenso internacional de 2017 (Cortellini y Bissada, 2018).

¿Cuándo se trata y cómo?

No toda recesión necesita cirugía. El primer paso es corregir lo que la favorece: tratar la enfermedad de las encías si existe, ajustar la técnica de cepillado, valorar hábitos y vigilar con mediciones periódicas. Para la sensibilidad, a menudo bastan medidas como pastas desensibilizantes.

La cirugía se considera cuando la recesión avanza, causa sensibilidad que no mejora, preocupa por estética o cuando la encía es tan delgada que conviene reforzarla. Esta rama de la periodoncia, conocida como cirugía plástica periodontal, incluye varias técnicas para cubrir raíces y engrosar tejidos (Zucchelli y Mounssif, 2015).

Injertos para cubrir la raíz

Una revisión Cochrane comparó distintos procedimientos y encontró que las técnicas que combinan un colgajo de la encía desplazado hacia la corona con un injerto de tejido conectivo, generalmente tomado del paladar, se asocian con los mejores resultados de cobertura de la raíz, aunque la calidad de la evidencia es limitada (Chambrone et al., 2018). Una revisión de la Academia Americana de Periodoncia llegó a una conclusión similar y consideró los procedimientos basados en injerto de tejido conectivo como una referencia para cubrir raíces (Chambrone y Tatakis, 2015). En recesiones aisladas, otra revisión sistemática encontró que esa combinación ofrecía las mayores probabilidades de cobertura completa (Cairo et al., 2014).

Injertos para engrosar la encía

En otros casos el objetivo no es cubrir la raíz, sino aumentar la cantidad de encía firme alrededor del diente para frenar el avance. Una revisión sistemática encontró que los injertos libres de encía aumentan de forma predecible la banda de encía queratinizada y que esos resultados tienden a mantenerse en el tiempo (Kim y Neiva, 2015).

Cómo cuidar unas encías con recesión

  • Usa un cepillo de cerdas suaves y movimientos suaves, sin frotar con fuerza horizontal.
  • Limpia entre los dientes a diario para controlar la inflamación.
  • Usa pasta con flúor para proteger la raíz expuesta frente a las caries.
  • Si fumas, dejarlo protege tus encías.
  • Pide que midan tu recesión en las revisiones para saber si está estable o avanza.

Preguntas frecuentes

¿La encía vuelve a crecer sola? No. Una vez que se retrae, no regresa a su posición por sí misma. Se puede detener su avance y, en algunos casos, cubrir la raíz con cirugía.

¿El injerto duele? Se realiza con anestesia local. Después puede haber molestias, sobre todo en la zona del paladar de donde se toma el tejido, que suelen manejarse con analgésicos.

¿La ortodoncia causa recesión? Algunos movimientos pueden favorecerla en personas con encía y hueso delgados. Por eso conviene valorar las encías antes y durante el tratamiento.

El final de la historia

En nuestro caso hipotético, Lorena acudió a una valoración periodontal. Le explicaron que la recesión de su colmillo se relacionaba con una encía delgada y con su forma de cepillarse, y que no había pérdida de inserción entre los dientes, lo que hacía favorable una posible cobertura. Primero cambió su técnica y su cepillo; como la sensibilidad persistía y la recesión le preocupaba al sonreír, decidió hacerse un injerto. Meses después, la raíz estaba cubierta y el agua fría ya no le molestaba. Su historia muestra que la recesión tiene causas identificables y opciones de tratamiento con buen respaldo.

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Referencias

Cairo, F., Nieri, M., Cincinelli, S., Mervelt, J., & Pagliaro, U. (2011). The interproximal clinical attachment level to classify gingival recessions and predict root coverage outcomes: An explorative and reliability study. Journal of Clinical Periodontology, 38(7), 661–666. https://doi.org/10.1111/j.1600-051x.2011.01732.x

Cairo, F., Nieri, M., & Pagliaro, U. (2014). Efficacy of periodontal plastic surgery procedures in the treatment of localized facial gingival recessions. A systematic review. Journal of Clinical Periodontology, 41(S15), S44–S62. https://doi.org/10.1111/jcpe.12182

Chambrone, L., Salinas Ortega, M. A., Sukekava, F., Rotundo, R., Kalemaj, Z., Buti, J., & Pini Prato, G. P. (2018). Root coverage procedures for treating localised and multiple recession-type defects. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2018(10), Article CD007161. https://doi.org/10.1002/14651858.cd007161.pub3

Chambrone, L., & Tatakis, D. N. (2015). Periodontal soft tissue root coverage procedures: A systematic review from the AAP Regeneration Workshop. Journal of Periodontology, 86(2 Suppl), S8–S51. https://doi.org/10.1902/jop.2015.130674

Cortellini, P., & Bissada, N. F. (2018). Mucogingival conditions in the natural dentition: Narrative review, case definitions, and diagnostic considerations. Journal of Periodontology, 89(S1), S204–S213. https://doi.org/10.1002/jper.16-0671

Heasman, P. A., Ritchie, M., Asuni, A., Gavillet, E., Simonsen, J. L., & Nyvad, B. (2017). Gingival recession and root caries in the ageing population: A critical evaluation of treatments. Journal of Clinical Periodontology, 44(S18), S178–S193. https://doi.org/10.1111/jcpe.12676

Jepsen, S., Caton, J. G., Albandar, J. M., Bissada, N. F., Bouchard, P., Cortellini, P., Demirel, K., de Sanctis, M., Ercoli, C., Fan, J., Geurs, N. C., Hughes, F. J., Jin, L., Kantarci, A., Lalla, E., Madianos, P. N., Matthews, D., McGuire, M. K., Mills, M. P., . . . Yamazaki, K. (2018). Periodontal manifestations of systemic diseases and developmental and acquired conditions: Consensus report of workgroup 3 of the 2017 World Workshop on the Classification of Periodontal and Peri-Implant Diseases and Conditions. Journal of Periodontology, 89(S1), S237–S248. https://doi.org/10.1002/jper.17-0733

Kassab, M. M., & Cohen, R. E. (2003). The etiology and prevalence of gingival recession. The Journal of the American Dental Association, 134(2), 220–225. https://doi.org/10.14219/jada.archive.2003.0137

Kim, D. M., & Neiva, R. (2015). Periodontal soft tissue non–root coverage procedures: A systematic review from the AAP Regeneration Workshop. Journal of Periodontology, 86(2 Suppl), S56–S72. https://doi.org/10.1902/jop.2015.130684

Rajapakse, P. S., McCracken, G. I., Gwynnett, E., Steen, N. D., Guentsch, A., & Heasman, P. A. (2007). Does tooth brushing influence the development and progression of non-inflammatory gingival recession? A systematic review. Journal of Clinical Periodontology, 34(12), 1046–1061. https://doi.org/10.1111/j.1600-051x.2007.01149.x

Susin, C., Haas, A. N., Oppermann, R. V., Haugejorden, O., & Albandar, J. M. (2004). Gingival recession: Epidemiology and risk indicators in a representative urban Brazilian population. Journal of Periodontology, 75(10), 1377–1386. https://doi.org/10.1902/jop.2004.75.10.1377

Zucchelli, G., & Mounssif, I. (2015). Periodontal plastic surgery. Periodontology 2000, 68(1), 333–368. https://doi.org/10.1111/prd.12059

Imagen principal: Ozkan Guner / Unsplash. Las fotografías son imágenes de stock ilustrativas: no muestran pacientes, casos ni resultados de The Special Teeth.

Información educativa. La valoración profesional determina el diagnóstico y las opciones apropiadas para cada persona.

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