La «vampira» de Venecia: el cráneo con un ladrillo en la boca y el debate que abrió

En una fosa de víctimas de la peste apareció una mujer con un ladrillo en la boca. Sus dientes revelaron su edad; el ladrillo abrió un debate que sigue vivo.

En 2006, en una pequeña isla de la laguna de Venecia, un equipo de arqueólogos excavaba una fosa común de víctimas de la peste. Entre cientos de huesos revueltos apareció un esqueleto distinto: estaba boca arriba, con el tórax intacto. En la boca abierta tenía un ladrillo.

La imagen dio la vuelta al mundo con un apodo que todavía la acompaña: la «vampira de Venecia». Detrás del titular hay una investigación seria, una dentadura que ayudó a calcular la edad de aquella mujer y un debate científico que sigue abierto.

Vista de la isla del Lazzaretto Nuovo, en la laguna de Venecia, donde se aislaba a sospechosos de peste
La isla del Lazzaretto Nuovo, en la laguna de Venecia. Wellcome Collection (L0064431), CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons.

La isla de la cuarentena

Venecia vivía del comercio marítimo, y con las mercancías llegaban también las epidemias. Para contenerlas, la república aisló a enfermos y sospechosos en islas de la laguna llamadas lazaretos. El Lazzaretto Nuovo recibía sobre todo a personas y barcos en observación; cuando la peste se desbordaba, también se llenaba de muertos.

La epidemia de 1575 a 1577 fue una de las peores. Según algunos cálculos, mató a unas 50,000 personas, cerca de un tercio de la ciudad. Los cuerpos se enterraban deprisa en fosas comunes, que se reabrían una y otra vez para dar cabida a nuevas víctimas.

Lo que encontraron en la fosa

Las excavaciones de 2006 y 2007, impulsadas por la Superintendencia Arqueológica del Véneto, estudiaron esas fosas. El antropólogo forense Matteo Borrini, entonces en la Universidad de Florencia, documentó el esqueleto con el ladrillo. La forma del cráneo y las medidas del húmero indicaban que era una mujer.

Aquí entra la odontología. El odontólogo forense Emilio Nuzzolese examinó sus dientes con radiografías para estimar la edad. El resultado sorprendió al equipo: unos 61 años, con un margen de cinco años arriba o abajo. Era una edad avanzada para la época, aunque no excepcional.

En 2010, Nuzzolese y Borrini publicaron el caso en el Journal of Forensic Sciences. Su análisis concluía que el ladrillo, de tamaño moderado, mantenía la mandíbula muy abierta y no había caído por accidente ni venía del sedimento que la rodeaba. Para ellos, alguien lo colocó a propósito.

Los muertos que «masticaban»

¿Por qué meter un ladrillo en la boca de una muerta? La explicación de Borrini se apoya en el folclore europeo del nachzehrer, un muerto que, según la creencia, masticaba su mortaja en la tumba y así propagaba la enfermedad.

La creencia tenía una base observable. Al descomponerse, un cadáver puede expulsar por la boca y la nariz un líquido oscuro parecido a la sangre. Ese líquido humedece la tela cercana a la boca, que se hunde en la mandíbula y se rompe. Para un sepulturero que reabría una fosa en plena epidemia, la escena podía parecer un muerto que mordía su sudario. Un ladrillo o una piedra entre los dientes, según esta lectura, impedía que siguiera «comiendo».

Grabado de 1656 de un médico de la peste con máscara de pico, sombrero y bastón
«Der Doctor Schnabel von Rom», grabado publicado por Paul Fürst en 1656 sobre los médicos de la peste en Roma. Es casi ochenta años posterior a la epidemia veneciana de 1576. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

El conflicto: ¿ritual o accidente?

La propuesta no convenció a todos. En 2012, la paleopatóloga Simona Minozzi, de la Universidad de Pisa, y sus colegas respondieron en la misma revista. Sus argumentos eran concretos:

  • Las fotos del sitio muestran el cuerpo rodeado de piedras, ladrillos y tejas: el ladrillo pudo caer en una boca ya abierta.
  • Las mandíbulas de los cadáveres suelen quedar abiertas. En otro cementerio veneciano, el Lazzaretto Vecchio, se halló un fémur dentro de una boca, sin que nadie hablara de ritual.
  • No hay pruebas claras de que la mujer estuviera envuelta en un sudario.
  • El nachzehrer pertenece al folclore del norte de Alemania, no al italiano.

Borrini replicó que los detalles de la excavación respaldaban su lectura y que Venecia, ciudad de comerciantes y viajeros, era un lugar donde las leyendas circulaban con facilidad. Otros especialistas pusieron en duda una idea secundaria que se difundió en la prensa: que la mujer hubiera sido acusada de brujería por su edad. El historiador Jason Coy señaló que tener 60 años no bastaba para despertar esa sospecha.

Un rostro para «Carmilla»

En 2024, Borrini publicó una aproximación facial de la mujer, elaborada sobre una réplica impresa en 3D de su cráneo para un documental de National Geographic. El equipo le dio un nombre informal, Carmilla, en honor a la primera vampira de la literatura. Es una reconstrucción interpretativa: ayuda a imaginar a una persona, pero no es un retrato.

Lo que se sabe y lo que sigue en discusión

Documentado:

  • En una fosa de víctimas de la peste del Lazzaretto Nuovo apareció un esqueleto de mujer con un ladrillo en la boca.
  • Sus dientes permitieron estimar una edad de unos 61 años.
  • La creencia en muertos que masticaban su mortaja existió en Europa.

En discusión:

  • Si el ladrillo se colocó a propósito o cayó por accidente.
  • Si en la Venecia del siglo XVI circulaba esa creencia.
  • Cualquier dato sobre la vida de la mujer más allá de lo que dicen sus huesos.

Lo que contaron los dientes

Lo más sólido del caso no es la leyenda, sino lo que contaron los dientes. Una radiografía dental bastó para estimar la edad de una mujer muerta hace casi 450 años, y esa misma lógica sigue usándose en odontología forense para identificar personas. La pregunta del ladrillo, en cambio, muestra cómo una observación puede volverse titular antes de que los especialistas terminen de discutirla. Si te interesan otras historias en las que los dientes conservan memoria, lee Dientes de Waterloo: la verdadera historia de las dentaduras hechas con dientes humanos.

El ladrillo sigue ahí, en las fotos de la excavación. Lo que no sabemos es quién lo puso, si es que alguien lo puso.

Fuentes consultadas

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